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Mamparas de baño

Mampara de baño vs. cortina: por qué conviene cambiar

Higiene, durabilidad y un baño que se ve mejor. Las razones por las que cada vez más hogares dejan la cortina y pasan a la mampara.

Mampara de baño vs. cortina: por qué conviene cambiar

El problema de la cortina de baño

La cortina es la solución de siempre, pero tiene límites que se notan con el tiempo: junta humedad y moho en los pliegues, se pega al cuerpo mientras uno se baña, no contiene bien el agua (siempre termina chorreando algo al piso) y hay que estar cambiándola cada uno o dos años porque se ve gastada. Es barata al principio, pero no envejece bien.

Cortina vs. mampara, lado a lado

Cortina

  • Junta moho y manchas en los pliegues
  • Se pega al cuerpo al bañarse
  • Hay que reemplazarla cada 1 o 2 años
  • Deja pasar agua al piso del baño
  • Se ve informal, envejece rápido

Mampara

  • Superficie lisa: se limpia con un paño
  • No se pega, mejor experiencia al bañarse
  • Dura años sin necesidad de cambiarla
  • Contiene el agua correctamente
  • Suma prolijidad y valor al baño

Aluminio y acrílico, o vidrio templado

En Calividrios trabajamos las dos opciones. La más elegida es estructura de aluminio con paños de acrílico: liviano, resiste golpes del uso diario y, a diferencia del vidrio, no se hace añicos si llegara a romperse — una ventaja extra de seguridad en un espacio donde uno está descalzo. Viene en varias terminaciones: transparente, texturado (con relieve, tipo hojas) o esmerilado y satinado para quienes prefieren más privacidad. Para quien busca una estética más minimalista, también fabricamos mamparas de vidrio templado, con herrajes cromados y menos perfilería a la vista.

¿Corredera, esquinera o fija?

Depende del baño. Las correderas rinden mejor en baños con poco espacio, porque no necesitan radio de apertura. Las esquineras se usan en duchas de rincón y aprovechan mejor el ángulo disponible. Y para bañeras, una mampara fija con hoja batiente suele ser la más práctica.

Cómo trabajamos

Se toma la medida en el lugar y se fabrica a medida para ese baño — no hay dos baños iguales, y una mampara de medida estándar casi nunca cierra del todo bien.

Cuidado simple, larga vida

Alcanza con un paño y agua (o un limpiavidrios suave) para mantenerla como el primer día — sin químicos abrasivos, que con los años pueden opacar el acrílico. Con herrajes de calidad, las correderas no se traban ni se oxidan.

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